Con cinco
letras doradas,
para que el mundo se asombre
Rocha, inscribiste tu nombre
por una hazaña impensada.
Es la historia que forjada
con disciplina y tesón,
amor propio y corazón,
en esa corta existencia
marcó siempre tu presencia
y el hambre de ser campeón.
En tus seis
años de edad
-un niño entre veteranos-
demostraste a esos “decanos”
el valor de la humildad,
profesada en la verdad
de creer en tu pujanza
la que solamente alcanzan
los nacidos en el Este
que al ponerse la celeste
hasta el triunfo no descansan.
De visitante
o local,
en diecisiete partidos,
mostraste tu poderío
cualquiera fuera el rival.
Y la gesta sin igual
poco a poco se forjó,
la gloria al fin se alcanzó
a fuerza de juego y gol
y aquí donde nace el sol
todo un pueblo la vibró.
A todos los
jugadores
les tributo mi homenaje
agradeciendo el pasaje
para la Libertadores.
Serán o no, los mejores...
en la cancha se verá.
El deber cumplido está,
han ganado el Apertura
con muchos puntos de holgura
encima de los demás.
Y a esa nueva
actividad
de copa internacional
habrá que encararla igual
con respeto y humildad.
Esgrimiendo la verdad
y argumentos conocidos,
nadie se dé por vencido
antes de rodar la guinda,
las bravas son las más lindas
pa’ un rochense bien nacido.
Las lágrimas
de emoción,
-esas que mirar no dejan-,
cuando los pueblos festejan
nacen en el corazón.
Rocha saliste Campeón,
ganaste con hidalguía
y esa grandiosa alegría
sólo la podré olvidar
cuando vaya a descansar
al terminarse mis días.
Escribe:
Carlos Julio Méndez Blanco
Diciembre 2005